miércoles, 1 de febrero de 2017

CONSELLO NÚMERO 7: AS CAPACIDADES FÍSICAS RELACIONADAS COA SAÚDE (II)



¡Seguimos conociendo nuestra “forma física saludable” y como mejorarla!

b) La fuerza
La fuerza es la capacidad que tienen nuestros músculos parar vencer una resistencia externa.  Está estrechamente relacionada con el aparato locomotor (huesos, músculos y articulaciones) y con la capacidad contráctil que poseen nuestros músculos.

Podemos así distinguir dos tipos de contracciones musculares:

Dinámica: el músculo se contrae y cambia su longitud, acortándose o extendiéndose. Por ejemplo, cuando flexionamos nuestro codo al llevar un vaso a nuestra boca.
Estática: el músculo se contrae pero mantiene su longitud inicial. Por ejemplo, cuando intentamos empujar una pared.

En términos saludables, las contracciones dinámicas son las más recomendables pues las que producen los movimientos de nuestro cuerpo. Por el contrario, las contracciones estáticas, son más exigentes para nuestro aparato cardiovascular pudiendo ser peligrosas para personas con hipertensión, por lo que podemos prescindir de este tipo de trabajo en un entrenamiento saludable.

También podemos dividir nuestros músculos en dos categorías, ambas muy importantes para nuestra salud:
-       Los músculos fásicos: son los músculos que generan los movimientos de las grandes articulaciones permitiendo nuestros desplazamientos o la manipulación de los objetos. Son músculos que están relajados en reposo y que, por tanto, necesitan que los ejercitemos conscientemente para evitar que se atrofien. Por ejemplo, el tríceps braquial que extiende nuestro codo.
-       Los músculos tónicos o posturales: por el contrario, estos músculos, están contraídos durante todo el día de una forma involuntaria pues contribuyen a mantener nuestra postura. Debido a que muchas veces están sobrecargados de trabajo, por ejemplo cuando estamos mucho tiempo de pie, tienden a contracturarse generando dolor y molestias. Este tipo de músculos lo que necesita es que los estiremos adecuadamente para contrarrestar su elevado trabajo durante el día.

Por tanto, fuerza relacionada con la salud, debe tener dos orientaciones:
-       Mejorar la fuerza-resistencia de todos nuestros músculos: es decir, mejorar la capacidad de nuestra musculatura para realizar contracciones dinámicas moderadas que se mantengan en periodos largos de tiempo.
-       Mejorar el tono muscular general: nuestros músculos tienen un cierto grado de tensión durante todo el día que llamamos tono muscular. Con el entrenamiento adecuado, incrementamos este tono logrando mejorar nuestra postura e incrementar nuestro metabolismo basal (esto hace que consumamos más calorías en reposo y, por lo tanto, controlemos mejor nuestro peso).

Logrando un aumento de nuestra fuerza muscular lograremos realizar más eficazmente nuestras tareas cotidianas, con menos fatiga y evitando posibles lesiones músculo-esqueléticas. Con anterioridad parecía que un programa de actividad física saludable solo debía centrarse en la mejora de la resistencia aeróbica pero, hoy en día sabemos que el trabajo de fuerza muscular tiene igual o mayor importancia para el individuo debido a sus múltiples beneficios:
-       Aumenta el tono muscular general del organismo, preparándolo mejor para los esfuerzos cotidianos y aumentando el gasto metabólico basal que nos permite “gastar” más calorías en reposo.
-       Aumenta la hipertrofia muscular, aumentando los niveles de fuerza y creando una figura más estética y proporcionada.
-       Previene la osteoporosis, contribuyendo a mantener la densidad ósea de nuestros huesos frenando la pérdida de calcio.
-       Previene patologías musculares (contracturas, roturas de fibras, tendinitis…) y patologías articulares (artrosis, artritis…)
-       La fuerza de la musculatura del tren inferior es muy importante en todos nuestros desplazamientos y en el mantenimiento de nuestro equilibrio por lo que disminuye el peligro de las lesiones por caídas, sobretodo en personas de edad avanzada.

Prof. Dr. Diego Alonso Fernández



CONSELLO NÚMERO 8: AS CAPACIDADES FÍSICAS RELACIONADAS COA SAÚDE (III)

¡Seguimos conociendo nuestra “forma física saludable” y como mejorarla!

c) Flexibilidad
La flexibilidad es la capacidad de realizar movimientos amplios y depende de la movilidad de nuestras articulaciones y de la extensibilidad de nuestros músculos. Es muy importante en términos de salud ya que una adecuada flexibilidad permitirá que nuestras articulaciones se muevan de forma ágil y segura en todo su rango de movimientos, evitando y previniendo lesiones musculares y ligamentosas.

Cuando nacemos somos extremadamente flexibles pero, con la edad, esta capacidad se va perdiendo. La única manera de mantener una flexibilidad adecuada es trabajándola adecuadamente para evitar el acortamiento y rigidez de nuestras fibras musculares y la pérdida de movilidad de nuestras articulaciones.

El descenso de nuestra flexibilidad que les ocurre a las personas sedentarias a lo largo de los años repercutirá sensiblemente en su salud con la aparición de pequeñas molestias que poco a poco se convertirán en dolores agudos a nivel muscular y articular. En este sentido, la columna vertebral y los hombros son las articulaciones más sensibles a la falta de flexibilidad.

Los ejercicios que permiten mantener y mejorar nuestra flexibilidad son los denominados “estiramientos”, diferentes posiciones que buscan mejorar la movilidad articular y la elongación de la musculatura.  Estos ejercicios los podemos dividir en dos grupos:
-       Estiramientos dinámicos: también conocidos como “rebotes” en donde intentamos mejorar nuestra flexibilidad con movimientos repetitivos de ida y vuelta sobre una o varias articulaciones. Este tipo de trabajo no es indicado en un programa saludable pues estos movimientos repetitivos o “rebotes” son difíciles de controlar y, si son demasiado fuertes, pueden llegar a dañar la articulación o la musculatura, por ejemplo, produciendo roturas en las fibras musculares.
-       Estiramientos estáticos: en ellos, utilizando nuestra propia fuerza o la fuerza de un compañero/a, adoptamos diferentes posiciones que movilizan nuestras articulaciones y músculos manteniéndolas, de forma estática, durante un determinado periodo de tiempo. Este tipo de estiramientos son los más recomendables para un programa de salud ya que, al mantener una posición estática y evitar así los “tirones” producidos por los estiramientos dinámicos, garantizamos que nuestras articulaciones y músculos no sufran ningún tipo de lesión.

A continuación, señalaremos los principales efectos que el trabajo de flexibilidad tendrá sobre nuestro organismo:
-       Incrementa la irrigación sanguínea a todos los tejidos, mejorando la recuperación tras un esfuerzo.
-       Reduce las contracturas musculares producidas por el entrenamiento, el trabajo o las malas posturas adoptadas a lo largo del día.
-       Disminuye la inflamación muscular y tendinosa producida por el ejercicio.
-       Reduce notablemente el riesgo de lesiones articulares, musculares, tendinosas y ligamentosas.
-       Contribuye a la relajación mental y física de nuestro organismo.
-       Mejora el rendimiento físico y deportivo, aumentando la capacidad de nuestros músculos y articulaciones.
-       Mejora la recuperación muscular después de esfuerzos intensos.
-       En las chicas, puede contribuir a reducir el dolor en menstruaciones severas.
-       Mejora la técnica deportiva y nuestros movimientos, ya que influye notablemente en nuestras posibilidades coordinativas y de equilibrio.
-       Es fundamental en la mejora y mantenimiento de una adecuada postura.



Prof. Dr. Diego Alonso Fernández

lunes, 21 de noviembre de 2016

¿POR QUÉ ES TAN COMPLICADO IMPLEMENTAR UN ENFOQUE DE APRENDIZAJE?


A nivel coloquial, solemos confundir el enfoque de enseñanza y el enfoque de aprendizaje a la hora de hablar de sistemas educativos, pero, ¿qué es en realidad el enfoque de aprendizaje?, ¿qué implica?, ¿qué factores sociales nos obstaculizan a la hora de aplicar este enfoque?

El enfoque de aprendizaje.
A manera general, tanto a padres como a profesores siempre nos ha preocupado que el alumno aprenda y nos hemos centrado en buscar herramientas que nos faciliten la labor de enseñar a los alumnos o hijos; ya que el aprendizaje tanto de conocimientos como de conductas pro-sociales y/o adecuadas, requieren de un aprendiz y un tutor, profesor o padre.
Hasta aquí todo bien, pero resulta que en los últimos veinte años nos estamos empezando a dar cuenta de que sí, es importante aprender, pero es mucho más importante cómo lo aprendemos.
Entonces aparece este enfoque maravilloso donde el centro del saber o del aprendizaje ya no está en la manera de enseñar, ya no se centra en el “tutor, profesor, padre” se centra en el “alumno, hijo”.
Y esto va acompañado de un decálogo muy particular, ya que este tipo de enfoque y estos tiempos en los que la información cambia a velocidades vertiginosas exigen un ser humano con unas competencias muy concretas, entre las que están el saber aprender.

Pero… ¿qué implica el enfoque de aprendizaje?
Esta nueva forma de enfocar el aprendizaje, requiere de personas críticas, reflexivas, capaces de analizar conceptos y situaciones, de auto-gestionarse en el conocimiento y no solamente apropiarse de este, sino también tienen que ser capaces de gestionar y adquirir estrategias para tener un aprendizaje eficaz que les permita gestionar y asimilar los conocimientos y aprendizajes a lo largo de toda su vida, no solamente en el ámbito laboral o escolar, sino en todos los contextos en los que se desenvuelva.
Todo esto implica el centrar el aprendizaje en el “alumno, hijo”. Ya no depende de si el profesor explicó o no bien cierto tema, ni siquiera depende de que como padres hayamos estado encima de nuestros hijos para cumplir con los deberes, ahora depende del “alumno, hijo”.

Y entonces… ¿qué hacemos con los profesores, padres, tutores?
Si con este enfoque todo el aprendizaje depende de los “alumnos, hijos”, e implica que sean completamente autónomos en la gestión de éste y sus estrategias para obtenerlo, ¿qué rol le queda al profesor, padre, tutor?
Resulta una tarea bastante compleja intentar definir el rol que debieran ejercer bajo este enfoque los profesores, tutores o padres, ya que no puede hacerse una definición mecánica de este.
Las que están un poco más claras, son algunas directrices que pueden facilitar que el “alumno, hijo” adquiera aquellas capacidades implicadas en el proceso del aprendizaje. Podemos entonces concretar que para que el “alumno, hijo” empiece a desarrollar esas capacidades, necesita de un padre, tutor o docente que le despierte el interés por aprender, le de pautas o acompañe en el proceso de cómo aprender aquello que interesa y le muestre cómo diseñar o gestionar estrategias para mantener este aprendizaje actualizado, es decir, que no solamente le despierte el interés por aprender, sino que además le despierte el interés por desaprender aquello que ya no es útil para poder reaprender lo que puede serlo.
Como podemos ver, el rol no es sencillo y, aunque la responsabilidad final del aprendizaje recae sobre el “alumno, hijo”, también es verdad que requiere de un detonante, llámese, profesor, tutor o padres. Y este detonante será un facilitador, no solamente de información, sino de cómo buscarla y gestionarla, sino un facilitador del factor más importante para que finalmente se dé el aprendizaje en el “alumno, hijo”, el factor emocional, ya que finalmente el aprendizaje es volitivo, es una cuestión de voluntad.

En conclusión… ¿existen factores sociales que obstaculicen este enfoque?
Pues sí, nuestra cultura paternalista es uno de los factores que más obstaculizan que este enfoque pueda implementarse funcionalmente en las instituciones educativas y en general en nuestros estilos de vida.
Como padres, dudamos de la capacidad de nuestros hijos de llevar a cabo ciertas responsabilidades, y, a veces, hasta de tomar sus propias decisiones. Basta ver cuántos padres están en grupos de whatssap para poder estar al día de los deberes que les dejan a sus hijos, asumiendo así una responsabilidad que no les corresponde, que en realidad corresponde al “alumno, hijo”, y que es estar el día de lo que tienen que hacer.
Por otro lado, en el ámbito escolar, nos cuesta, como docentes, soltar ese control que tenemos de la información que ya dominamos, no trabajamos estrictamente con syllabus, es decir, con una programación hecha de tal manera que los alumnos sepan qué se va a ver qué día; y, en dónde pueden encontrar la información, así como los conocimientos previos que se requieren, de esta manera,  en caso de que falte el profesor, los alumnos pueden trabajar en el tema que se vería ese día, dejando así las dudas para cuando el profesor vuelva, dando el tema por visto.
En nuestro caso, como docentes, solemos retomar temas de años anteriores, o que no entran en el programa, por nuestra preocupación de que el alumno no tenga los conocimientos necesarios para entender la materia, sin que sea responsabilidad nuestra, de hecho, no damos un tema por visto porque socialmente el profesor tiene la obligación de enseñarle al alumno, aunque no cumpla el programa, en lugar de que el alumno sea responsable de tener los requisitos necesarios para cursar una asignatura. Lo que degenera en el área laboral en empleados que necesitan tener siempre a su supervisor encima para poder trabajar o cumplir los objetivos, ya que no están acostumbrados a gestionar su aprendizaje, y, por lo tanto, su trabajo.
Estos, en mi opinión serían los principales obstáculos para el enfoque de aprendizaje; la cultura paternalista y el asumir responsabilidades que le corresponden a los “alumno, hijos”.  Lo que finalmente anula la motivación por aprender, es decir, en lugar de despertar el interés, despierta el desinterés por la obtención de un conocimiento nuevo, porque lo damos ya todo hecho, “los alumnos, hijos” no tienen ni que plantearse la duda, responsabilidad o necesidad, esas ya se las damos resueltas. Por lo que entonces da igual que tengas al mejor profesor, tutor, o padre; si una persona no quiere aprender, no lo hará, y uno no quiere cuando no tiene la necesidad; pero una persona que está interesada en algo aprenderá con profesor, sin profesor y a pesar del profesor.



Minerva Atenea Ojeda Delgado

martes, 1 de noviembre de 2016

EL ACROSPORT EN LAS AULAS, UN APRENDIZAJE COOPERATIVO



Para atender a las demandas de nuestra sociedad actual y el avance de las nuevas tecnologías, la Ley Orgánica 8/2013, de 9 de diciembre, para la mejora de la calidad educativa (LOMCE) y la OECD (2005) abogan por una educación basada en el desarrollo de unas competencias clave que permitan a los jóvenes formarse como ciudadanos autónomos y responsables para su completa inclusión social. Para esto nos sugieren que empleemos metodologías activas y participativas que generen condiciones y oportunidades de aprendizaje utilizando recursos y técnicas que hagan que el verdadero protagonista del proceso de enseñanza-aprendizaje sea el alumnado.
Desde EN(RED)AMONOS os invitamos a que dentro de las aulas de Educación Física dediquéis una unidad didáctica al acrosport utilizando como metodología de trabajo el aprendizaje cooperativo. Para guiar nuestra sugerencia os daremos respuesta a las siguientes preguntas:
¿Qué es el acrosport?
El término acrosport es el utilizado en el ámbito educativo para referirse a la Gimnasia Acrobática. La Gimnasia Acrobática es una disciplina gimnástica que consiste en la realización de una coreografía en la que se deben combinar pirámides, o figuras humanas, con elementos gimnásticos de mayor dificultad. Las pirámides están formadas por portores, quienes forman la base sobre la que se construye la pirámide y ágiles, los que se suben sobre los portores para realizar posiciones de flexibilidad, equilibrio o dificultades dinámicas (Vernetta, López-Bedoya y Jiménez, 2007). Con este deporte se pueden potenciar valores sociomorales y conductas prosociales como el liderazgo, la diversión, la sensibilidad social, el respeto y el autocontrol (Reguera y Guitiérrez-Sánchez, 2013). Posibilita la realización de trabajos en grupo, socializando y respetando las competencias, los aprendizajes, los límites y potencialidades de cada sujeto en el contexto de la educación formal (Parra et al., 2010).
            Al tratarse de una actividad grupal y vistosa, resulta atrayente y motivante para el alumnado, por lo que dota al acrosport de un gran contenido didáctico, ya que el adolescente desarrolla su capacidad de superación, mejorando su implicación en las actividades, aumentando su nivel de responsabilidad. Además, permite que sea consciente de sus aciertos y errores ampliando sus conocimientos.

¿Qué es el aprendizaje cooperativo?
            Es una metodología educativa que se basa en el trabajo en grupos, generalmente pequeños y heterogéneos, en los cuales cada alumno trabaja con sus compañeros para alcanzar un objetivo común, mejorando su propio aprendizaje y el de los demás (Johnson, Johnson y Holubec, 1999; Velázquez, 2010).
Es muy importante no confundir el trabajo cooperativo con el trabajo en grupo, ya que para que exista un aprendizaje cooperativo es necesario que exista una interdependencia positiva, siendo conscientes de que necesitamos trabajar simultáneamente para lograr el mismo fin; existiendo una relación directa entre todos los miembros del grupo que permita la mejora de su comunicación, respeto, implicación y responsabilidad personal y grupal. Es fundamental saber escuchar y respetar las aportaciones de nuestros compañeros. Además, permite identificar los errores, por lo que intentan mejorar su rendimiento realizando una evaluación permanente de sus acciones, lo que los lleva a implicarse más en el proceso de enseñanza aprendizaje.
A través de esta metodología, se desarrolla la capacidad de organización y de trabajo en equipo de manera autónoma, de tal manera que el profesor deja de ser un instructor y pasa a ser guía del proceso dejando que los protagonistas sean los alumnos.

¿Qué beneficios aporta en el proceso de enseñanza aprendizaje el acrosport utilizando una metodología cooperativa?
Permite centrar el proceso educativo en las necesidades y características personales y sociales del alumnado.
El acrosport se caracteriza por la necesidad de realizar actividades que desarrollen y mejoren la capacidad de cooperación grupal, la responsabilidad, la comunicación, la interacción social, la creatividad, la autoestima y el autoconcepto.
Permite programar y trabajar contribuyendo al desarrollo de las competencias clave que involucran la movilización de las destrezas prácticas y cognitivas, las habilidades creativas y otros recursos psicosociales como las actitudes, la motivación y los valores.
            Pero sobre todo, desarrolla aquellas habilidades personales que hacen posible que el alumno pueda comunicarse adecuadamente con sus iguales y superiores. Mejora su comunicación verbal y no verbal, su capacidad de comprensión escrita y oral. Aprenden a comunicase desde el respeto y el diálogo en pro de un entendimiento que los lleve a la consecución de un fin común.
Recomendaciones para aquellos que queráis utilizar este tipo de metodologías en sus aulas
Cambiar el enfoque educativo, no se busca instruir o adoctrinar alumnos, se busca promover que el alumnado aprenda a cooperar y a utilizar los recursos de los que dispone para alcanzar diferentes aprendizajes curriculares.
Hay que lograr que el alumnado llegue al convencimiento de que aunar esfuerzos con los compañeros y compañeras de clase es más efectivo que tratar de ser mejor que ellos.

Esto se puede conseguir a través del acrosport, porque no es posible realizar las pirámides, ni hacer una coreografía grupal con elementos de dificultad sin la ayuda y cooperación de los compañeros; para que salga bien, hay que sentirse miembro del grupo.






 Profesora Xoana Reguera López de la Osa